Por Federico Andonaegui. Ph: Parentodo

La popularidad del fisting o fist fucking crece cada día, sin embargo, para que sea una práctica llena de placer es importante tener algunas consideraciones.

Esta práctica sexual consiste en introducir el puño en el ano de tu pareja. Más allá de la penetración, lo central del fisting es que provoca la dilatación de los esfínteres anales. La elasticidad y la contracción de los músculos del ano reporta, según quienes gustan de ser fisteados, la mayor sensación de placer.

Pero también se puede hacer fisting en la vagina. Con toda la mano dentro de ella, las contracciones musculares se vuelven muy fuertes, logrando la estimulación secuencial del punto g femenino y la vagina, proporcionando un orgasmo violento e intenso.

La vagina tiene una capacidad elástica para distenderse mayor a la del ano, ofrece menor resistencia y tiene una lubricación natural que la hace más preparada para recibir la mano que la penetra. El fisting por el ano requiere de una preparación más alta.

La fisiología anal se caracteriza porque posee dos esfínteres: el externo, controlado el sistema nervioso periférico (voluntario); y el interno, que es controlado por el sistema nervioso autónomo (involuntario).

Por lo anterior, es necesario tener en cuenta que el esfínter interno no se dilata de forma voluntaria y por ello requiere cuidado al realizar el fisting con el fin de evitar el dolor intenso o lesiones derivadas de la tensión involuntaria del músculo anal. Es importante considerar que el intestino puede ser insensible al dolor durante la penetración, por lo que hay que tener siempre en consideración el cuidado con el cuerpo de la otra persona, pues pueden producirse daños que no se manifiestan de inmediato o desgarros muy dolorosos con necesidad de intervención quirúrgica de emergencia.

ph: Alexa Polanco

Es imprescindible una dilatación previa de los músculos así como el conocimiento técnico de esta práctica.

El puño que penetra debe estar limpio para evitar cualquier tipo de infección a su compañero. Los dedos deben estar sin anillos y las uñas lo más cortas posibles para evitar cualquier daño en el interior. Es recomendable usar guantes de látex ya que, además de facilitar el deslizamiento a través del ano lubricado, ayudan a evitar posibles infecciones y las uñas quedan resguardadas. Es primordial la utilización de todo el lubricante que sea necesario -y hasta más-, tanto en la zona anal como en la mano.

Primero se inserta uno o dos dedos en el ano. Mientras el músculo se va abriendo, un tercer o cuarto dedo se puede introducir. Una vez que los cuatro dedos están adentro, se arrastra la mano hacia afuera, se dobla el dedo gordo sobre la palma y se desliza hacia adentro. Al introducir la mano, es mejor hacerlo con el puño abierto o extendido, únicamente juntando los dedos por la punta. La parte más difícil de la maniobra es pasar la mano entera a través del esfínter. Es necesario paciencia en todo el proceso. Una vez adentro, la muñeca y el antebrazo encuentran menos resistencia. Entonces el puño es abrazado por el recto.

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